Aun cuando sabemos que necesita más acompañamiento o cuidados de los que podemos brindarle en casa, pueden aparecer inquietudes, dudas y angustia.
Sin embargo, cuidar no siempre significa poder hacerlo todo nosotros mismos.
Cuando una persona necesita atención más continua, supervisión, asistencia en las actividades cotidianas o mayor acompañamiento, reconocer que necesitamos ayuda no significa dejar de cuidar. Muchas veces significa encontrar otra manera de hacerlo.
La Familia sigue ocupando su lugar
Las visitas, las conversaciones, las salidas y los momentos compartidos continúan construyendo el vínculo. La residencia se incorpora como una nueva red de apoyo que brinda los cuidados cotidianos necesarios.
Incluso, muchas veces, permite que la familia recupere algo que se había ido perdiendo: el encuentro afectivo sin que todo el vínculo quede reducido a cuidar, controlar o asistir.
Con lo cual es un proceso que se transita Juntos!
Las visitas, las conversaciones, las salidas y los momentos compartidos continúan construyendo el vínculo. La residencia se incorpora como una nueva red de apoyo que brinda los cuidados cotidianos necesarios.